Caen una a una
tus palabras,
como lágrimas ácidas
hasta formar la llaga
que traspasa mi alma.
La herida crece,
si me descuido,
herirá mi cuerpo
entero.
No hay necesidad de ser
duro.
Hoy soy una muñequita
de papel,
con un silbido
simplemente,
desaparezco del mapa.
Créelo y ten cuidado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario