Cometí mil maldades a los ojos de los seres normales.
Era una niña de mi casa, que amaba la prohibida libertad.
Hube de ingeniarmelas para saltar, correr, huir, tocar , palpar
el mundo por mí misma.
Era la oveja negra, la loca de la familia.
Subí a barrancos soberbios y conocí los submundos infrahumanos.
De nada me arrepiento
Soy soy una mujer que conoce todos los lados de la luna.
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