Y si algún día caen en tus manos estos poemas,
entérate que fuiste el primer verdadero amor.
Aquél que marca con fuego la piel.
No critiquen luego mi liviandad,
cuando solo seguía a mi corazón.
Crucé la línea muy pronto,
con resultados desastrosos .
Las heridas curaron.
Tú ganaste el premio del mejor cobarde de la historia.
Como siempre veo el lado bueno,
la terrible experiencia me hiso crecer.
Hasta hoy maquillo mi rostro para que nadie
vea los surcos negros de lágrimas.
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