Embebida en la embriaguez química del sanatorio,
ataqué con un poema intenso de amor
a una persona desconocida.
El pobre supo sacar partido de la magia.
Hoy pasaron los efectos químicos, y puedo
ver tus ojos como simples pupilas,
ya no son los hondos pozos de ternura imaginarios.
Atención: Poetas del mundo, si reciben un poema de amor ,
huyan.
No estoy en mis cabales.
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