Ocurrió que nuevamente mi mente me engañó.
Unsindicalista pasó a ser ante mis ojos,
el hombre más guapo, honesto y serio del mundo.
Procedí a tener trato carnal con él .
Gocé como con nadie.
Los gritos de placer se escuchaban en todo el edificio.
Una mala noche, él dijo que temía mi locura.
Me dejó con el sexo ardiendo.
El alma en pena.
Hoy, más lúcida veo todo con claridad.
Qué pensaría él de mi,
yo, que me consumía de deseo sin cámara de
por medio.
Cosas de locos que un simple mortal jamás comprendería.
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