Nunca me interesaron los bienes de esta tierra,
la belleza del esmalte,
la sonrisa pintada de rouge
solo aquello que olía a madrugada , a calle, a cemento
a marginal me fascinaba hasta el embrujo.
Tuve los novios más ricos de mi país.
Pero cómo se mata el aburrimiento con dinero?
No estaba interesada.
Tenía las miras puestas en experimentar
aquello que había leído en novelas
y me dejó sin aliento.
sin paz, ni sosiego
hasta no sentirlo en mi propia piel.
Se abría ante mi un mundo nuevo,
tan diferente , presta a explorarlo
al precio que fuera.
Devoraba los libros,
incendiando mis días,
Mi mente corría a mil por hora.
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