Nací distinta en un hogar perfecto.
Amaba a mi padre por encima de todos los amores
y solo por él silenciaba los gritos desaforados que
lanzaba a toda hora. ,
Creo que no me sentía a gusto entre tanto remilgo.
Eran los primeros atisbos de rebeldía.
Yo aspiraba crecer y conocer la calle.
Fue un amor a primera vista,
una seducción fascinante.
Luego de mi primera escapada,
nada fue igual.
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