Aún recuerdo mis esfuerzos por tu felicidad.
Solo deseabas dinero, el mío.
De sentimientos nada.
Cuando la paga no llegaba a tiempo,
tú me azotabas
con tus mismas manos de acariciar.
Un mañana fría me llevaron en vilo al hospital.
Quisiste terminar con mi vida,
más mi alma.
late hoy más sonora que nunca.
Son campanas al vuelo,
celebrando la vida que quisiste apagar.
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