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miércoles, 12 de febrero de 2014

Aterricé en una cama de sábanas blanquísimas 
en una casa extraña. 
No la reconocia como mía,
ni me acostumbré a sus hábitos
hasta que mi padre me sacó del estado de
desconcierto total, explicando que solo él,
 me ayudaría 
a comprender, a comportarme .
sin llamarme nunca 
la atención , ni culparme de sentirme una desconocida
entre los míos. 
Ya , con excepción de mi padre, los había
empezado a odiar en silencio.

En ese estado de semi obnubilación
me mantuve por muchos años más.

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