Si tan solo te hubieras esforzado,
meditado un plan,
te respetaría.
Creíste que yo era como una de esas
amiguitas tuyas o
que estaba enamorada de ti.
Ni lo uno ni lo otro.
Me gustaba el juego de hacerme la tonta,
probar tus límites.
Eras mi amigo.
Ni siquiera me diste
la buen noticia.
Solo sacaste pecho
entre los tuyo.
Yo era una pieza utilizable
en el juego.
Pisoteaste la mano que
quien te dio la ropa.
Adiós, muchacho sin calle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario