Vistas de página en total

lunes, 3 de febrero de 2014

Sequé mis heridas con un estropajo.
A duras penas, me arrastré hacia la puerta.
Vi a mi hermana,
ella y sus hombres me llevaron en vilo.
En la calle de mi casa , en un requero de sangre,
mi perro ladraba.
No lo volví a ver más.

No hay comentarios: