Vistas de página en total

lunes, 10 de febrero de 2014

Nada valía la pena.
solo tú , tus caprichos,
o necesidades como las solías llamar ,
Te beneficiaste de mi debilidad,
de mi extravío por la locura.
No tienes perdón de Dios.
El mío, tampoco.

No hay comentarios: