confusa desde mi nacimiento,
aturdida por el ritmo lento de una casa decente,
yo deseaba conocer la aurora.
No, desde mi custodiada ventana de niña bien,
sino al aire libre.
Presenciar la lucha entre la oscuridad y la claridad.
El milagro diario de las mil luces y el cielo oscuro.
Las flores y los pájaros cobraban vida al mismo tiempo.
Hasta el día de hoy , me asombra la belleza del alba.
Su misterio silente.
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