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martes, 7 de julio de 2015

La  llovizna humedece mi cuerpo desnudo.
Permanezco estática,
 como una es-finge
así discurren mejor las menudas gotas,
por mi cabellera de ondina,
alcanzan mis hombros redondos,  
besan mis senos turgentes,
recorren mi vientre 
dúctil,  vientre 
envuelto en una capa 
 para el amor,
las gotas se pierden,
se enredan en mi jardín púbico,
lo riegan y crecen lirios y cardos
acarician mis piernas largas,
en su trayecto, y sigue lloviznando
sobre mi desnudez estática ,
sin frío ni calor,
tan solo impúdica
y libre.

La llovizna humedece mi cuerpo desnudo.
Desnuda, 
 sacudo febril el polvo del invierno
de mis alas de volar.
de escapar hacia el cielo
al infinito celeste
donde nada ni nadie me roza.

Desnuda,
sacudo vigorosa  las estalactitas
aquello que pesa aún 
 desamarro la pata del suelo 
y emprendo vuelo con la primera corriente
hacia donde nadie ni nada me alcance.

Desnuda, en el firmamento  soy un cuerpo celeste,
microscópico, una estrella radiante,
rodando por el cosmos, libre, olvidada de temas pedestres,
 alineada con las constelaciones, 
no podría sentirme   más feliz.

La molécula fue primero
un halo de luz,
imperceptible
la gota de agua,
menuda,
helada,
perfecta en su redondez,
orquestaron
 un universo nuevo
poblado de jardines frondosos
de helechos y arbustos de aromas
embriagadores.
Tan intenso es el perfume, que 
no existe sujeto, ser vivo 
 que se resista a  la embriaguez plena,
al  embotamiento de los sentidos 
.Ellos buscan, arañan con las uñas la tierra en pos
de las poción en las ramas

Solo yo conozco el secreto,
el misterio de la fragancia,
el perfume vive en lo divino.



lunes, 6 de julio de 2015

Vigorosa sacudes 
 el polvo del invierno,
la escarcha y el agua empozada,
y emprende vuelo
poderosa  hacia las alturas
de una vez y sin pensar en nada.

Vuela hacia  el infinito
las alas desplegadas,
poderosas, 
hacia donde no te roce ni un ápice
los asuntos menudos, 
 del globo terráqueo.


Vuela hacia el infinito,
las alas desplegadas,
poderosas hacia las alturas.
donde no roce ni un ápice
el globo terráqueo.

Primero fueron las moléculas,
gotas minúsculas  de agua dulce,
que se  multiplicaron frondosas en los   los jardines ,
en vigorosas enredaderas trepadoras ,
cubrieron las paredes de la estancia,
derramando perfumes de alhelí,
afectando la lucidez y el discernimiento mental
derrotados a  todos en una especie de arrobamiento,
impropio de los médicos,
más propio de los pacientes.
Doctores y pacientes reían por gusto
todo el día como ebrios, sin motivo, sin razón
para el deleite puro de la risa
para gozo de las señoras de las dunas,
acoderadas desde su estratégico fortín,
donde observan la marcha de los días
la sucesión de hechos, unos tras otros,
tan bellas , tan bien acompañadas desde hace un tiempo.

Apura, 
sacude vigorosa  las alas 
de la  escarcha de los inviernos 
 polvareda sucia y  densa,
pegada  a mi cuerpo de ave.
Al  remontar el vuelo al cielo,
se desprenden    kilos de plumas, de penas,
de medicamentos miles, inútiles ya
de soledades que ya no son más,
y sonrío entre las nubes , 
ingrávida y libre , celebro el mar,
mi casa a su vera,
la salud nueva, la amistad de un poeta,
el amor de mi esposo.
Y es tan grande mi alegría,
por arañar las luces diáfanas de la aurora,
que río sin parar ,
desde el ocaso hasta tocar la luna.

No todos tenemos la suerte ,
el privilegio
de contar con un gran amor , y un amigo poeta,
de talento excepcional.
Ambos con almas tan grandes,
que no quepan
en mi casa de muñecas ,
repleta de sueños y de libros.
Colmada de amor.


domingo, 5 de julio de 2015


Primero fue la  esencia ,
el  aroma y el sueño,
palpitando en los poros,
en los  labios trémulos .

Mis caderas ondulantes, 
la orquídea  dilatada, ofrecida
maravillosa viva y voraz.

la orquídea dilatada , ofrecida
maravillosa, viva y voraz.
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