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jueves, 27 de marzo de 2014


Cubro mis heridas con un guante blanco.

 (nadie debe saber de tus zarpazos de amor ) 

Aguardo ansiosa la noche.

Tu   aliento anhelante en mi sien

Tu boca en la mía.

El dulce horror de tu abrazo.
Faltaba poco para el día lunes, se consolaba, Alicia.
Qué hubiera hecho sin su amiga Ana... Alicia la valoraba y quería tanto que le había dedicado un personaje en su nouvelle y varios poemas en sus libros. Ella era la amiga  a prueba de balas,
así la llamaba, Alicia debido un tema de Vicentico, "Vasos Vacíos". Nuestros ríos van a dar al mismo mar, parafraseaba Alicia.  Ana había conseguido la cita con la siquiatra . Esperaba una medicación al alcance de sus medios y por sobre todo, una nueva opinión. Por fin, sabría si era bipolar o ezquisoafectiva.
Ella sabía que los bipolares no hacen sicosis  y aquella crisis paranoide había quedado tatuada con fuego en su memoria.

Cubro mis heridas con un guante blanco.

 (nadie debe saber de tus zarpazos de amor ) 

Aguardo ansiosa la noche.

Tu   aliento anhelante en mi sien

Tu boca en la mía.

El dulce horror de tu abrazo.

Tarde o temprano

nos encontraremos en el Point.

Nos llamaran pacientes.

Compartiremos insomnios y medicamentos

Olvidaremos nuestros nombres.

Tarde o temprano


Alicia se culpaba, la vergüenza la consumía .
Se había fallado a sí misma. No había podido levantarse como se prometió . Había fallado. No fue al gimnasio. Y no podía ni siquiera mirarse al espejo por la paranoia que volvía a atormentarla.
El cielo era plomo y   ella la había bajado nuevamente al infierno de la depresión.
Contaba temblorosa las escasas pastillas que le restaban, el cuello apretado por la angustia. El dinero que debía a los bancos.
El dolor de su esposo le atormentaba,  lo sentía ella también en todo el cuerpo. Se frotaba frenética los brazos. Necesitaba un abrazo a gritos.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Caminaré a pesar de las heridas.
No detendré mi marcha.
Aunque sangre
o una lágrima se escape.
Tus brazos no me rodearan.

Yo  escribiré.


Ese había sido siempre el lema de Alicia y ahora volvía a escribir ese poema antiguo como una señal significativa de fuerza. Ella, la frágil mujer, escribirá. Escribir es su sino, su deber, su pasión.
Alicia escribía poemas a manera de evasión. 
La poesía había sido siempre su refugio , su compañera más fiel.
Temía terriblemente enfrentarse a su mundo .
Si  no lograba ponerse en pie mañana  , llegar al gimnasio, tal como se lo había propuesto, su estado emocional y mental se agravarían. 
Y escribía y escribía como quien hace planas, para olvidar que tendría que afrontar caras, preguntas, comentarios , lo peor, su propia fragilidad. 
Era la única forma que Alicia había encontrado para no sentir presión. Depositar gotas de angustias en pequeños poemas , unos de amor, otros de guerra.