Faltaba poco para el día lunes, se consolaba, Alicia. Qué hubiera hecho sin su amiga Ana... Alicia la valoraba y quería tanto que le había dedicado un personaje en su nouvelle y varios poemas en sus libros. Ella era la amiga a prueba de balas, así la llamaba, Alicia debido un tema de Vicentico, "Vasos Vacíos". Nuestros ríos van a dar al mismo mar, parafraseaba Alicia. Ana había conseguido la cita con la siquiatra . Esperaba una medicación al alcance de sus medios y por sobre todo, una nueva opinión. Por fin, sabría si era bipolar o ezquisoafectiva. Ella sabía que los bipolares no hacen sicosis y aquella crisis paranoide había quedado tatuada con fuego en su memoria.
Cubro mis heridas con un guante
blanco.
(nadie debe saber de tus
zarpazos de amor )
Aguardo ansiosa la noche.
Tu aliento anhelante en mi
sien
Tu boca en la mía.
El dulce horror de tu abrazo.
Tarde o temprano
nos encontraremos en el Point.
Nos llamaran pacientes.
Compartiremos insomnios y
medicamentos
Olvidaremos nuestros nombres.
Tarde o temprano
Alicia se culpaba, la vergüenza la consumía . Se había fallado a sí misma. No había podido levantarse como se prometió . Había fallado. No fue al gimnasio. Y no podía ni siquiera mirarse al espejo por la paranoia que volvía a atormentarla. El cielo era plomo y ella la había bajado nuevamente al infierno de la depresión. Contaba temblorosa las escasas pastillas que le restaban, el cuello apretado por la angustia. El dinero que debía a los bancos. El dolor de su esposo le atormentaba, lo sentía ella también en todo el cuerpo. Se frotaba frenéticalos brazos. Necesitaba un abrazo a gritos.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Caminaré a pesar de las heridas.
No detendré mi marcha.
Aunque sangre
o una lágrima se escape.
Tus brazos no me rodearan.
Yo escribiré. Ese había sido siempre el lema de Alicia y ahora volvía a escribir ese poema antiguo como una señal significativa de fuerza. Ella, la frágil mujer, escribirá. Escribir es su sino, su deber, su pasión.
Alicia escribía poemas a manera de evasión. La poesía había sido siempre su refugio , su compañera más fiel. Temía terriblemente enfrentarse a su mundo . Si no lograba ponerse en pie mañana , llegar al gimnasio, tal como se lo había propuesto, su estado emocional y mental se agravarían. Y escribía y escribía como quien hace planas, para olvidar que tendría que afrontar caras, preguntas, comentarios , lo peor, su propia fragilidad. Era la única forma que Alicia había encontrado para no sentir presión. Depositar gotas de angustias en pequeños poemas , unos de amor, otros de guerra.