Vistas de página en total

sábado, 20 de septiembre de 2014

Al ataque de mi niña, escupí un insulto.
Me encontré rodeada de gente desconocida.
Vociferaban , sonreían con labios de plástico
Estalló el campo minado.
Las esquirlas  se clavaron  en mi piel
Dedicaré este sábado a lamer mis heridas.
A nadie contaré que no me participaron la fiesta.
Mis hijos no perdonan  mi vida de poeta y  otras perlas,
Yo no conozco el  rencor.
De nada sirvió la daga escondida en la corva.
Al ver a mi hija, flaqueé- Era otra niña ,
un ser desconocido, agrio
Me escupió el rostro, volteó la cara.
Poca imaginación la mía.
El campo estaba minado con armas pesadas,
De aquellas que muerden la piel del alma.
 Me  enfrenté a la batalla ayer noche.
 Mis pocas armas no alcanzaron para el ataque descomunal.
El campo minado estalló en mil pedazos
La batalla hirió solo mi alma.
Huimos  vencidos, despavoridos ante tanta gente fiera.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Antes de enfrentar al enemigo,
me someto a duras torturas físicas.
Fortalecen el cuerpo y el espíritu.
Mis cabellos se entrelazan por  horas en  manos ajenas.
Maquillo con pintura de guerra.
Nadie me reconocerá.
Voy camuflada con la ropa  perfecta
a un campo minado .
Los combatientes son peso pesado. 
Ella ,mi amiga, la más querida se disculpa. 
Yo tengo la obligación absoluta, el deber de asistir.
El campo está minado,
yo, armada hasta los dientes. 
Los besos, metrallas de acero.

No esperen baile.
Entre los asistentes, estará mi hija,
Ella ha llegado hace días.
La  cortesía no es su virtud.
La derrotaré con mi elegancia sobria
Sin joyas de oro, de mal gusto.
Flanqueada por su abuela, mi hermana
dudo que se acerque.
Se avergüenza de su madre poeta,
de sus múltiples esposos,
de mi trastorno mental.
Pobre niña, ella cree ser superior a todos .
Cuanto tienes, cuanto vales es su lema.
Allá ella.
Yo soy muy feliz ,
no sé ,ella.

Asistiré al matrimonio con la daga escondida en la corva.
Al primer ataque, asestaré un cuchillazo.
Con pasos elegantes me alejaré del muñón.
Los invitados gritarán horrorizados.
El lugar parecerá un campo de batalla, 
sangre , restos humanos por doquier.
Es el precio de invitar a una enemiga.
Ustedes ya me conocen: 
No contesto con palabras.
Yo mato.