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lunes, 13 de enero de 2014

Los amantes viven acosados por sus miedos,
por el tiempo , y es terrible vivir de mentiras.
No tengo paz desde que te conozco.
Las pesadillas me acosan.
Y tú, eres tan joven para comprender mi desdicha..
El pesar de un amor clandestino hiere más que un clavo.
Tú eso no lo puedes entender.
Has vivido tan poco.
Tus ojos me cuentan de la playa, del pueblo,
donde naciste .
Me enterneces y  me apasionas. 

Solo te pido una noche más bajo las estrellas,
pues dependo de tu piel para ser feliz.
Vamos al parque, desnúdame entre follaje.
Hazme el amor bajo las estrellas
Una felicidad fugaz e intensa.
El sino de los amantes furtivos.

Algunos  amantes se esconden entre el follaje para amarse.
Otros,  en hoteles baratos ,  de sabanas sucias, el tiempo controlado.
No existe  sitio poco propicio para el amor,
cuando el  cuerpo pide lucha,
y de besarnos desnudos  se trata.
No podemos ser melindrosos si somos furtivos.
Se agradece una tarde fresca entre tus brazos.
Más no  se puede pedir.
Los amantes se aman con ardor.
No les importa el futuro, la edad, el matrimonio
Desnudos se cubren de besos en algún lugar perdido.
Su piel rejuvenece en cada encuentro.
El jura amarla como nadie.
Nadie cree en  promesas.
ni  espera un futuro juntos.
Vale el placer absoluto de los sentidos.
Mi cuerpo florecido.
como una primavera 
por tus caricias , 
mi joven amante. 
Los amantes furtivos se encuentran bajo los árboles.
Se aman sobre el jardín de un parque público.
Se esconden en casas desvencijadas.
La pasión arde en cualquier parte.
En un  hotel elegante o 
  a la intemperie 
tendidos bajo las estrellas.
Hoy desprendo tu mirada de mis ojos,
así los olvido por siempre.
Son  aquellos que oscurecieron mis días.
En blanco eran  mis noches.
He vestido de cenizas mi cuerpo,
y repito conjuros hasta sentir que 
por fin no vives en mí.
Los amantes furtivos no conocen  la paz.
Los tiempos de ausencia son  inciertos. 
El temor es siempre.
Ocultarse del  entre las sombras es nuestra ley.
Nada fácil para una pareja apasionada,
que en la ausencia del otro,
 sueña con sus besos,
y clama al cielo perdón.

domingo, 12 de enero de 2014

Te invito a retirar el collar que rodea mi cuello.
Siento las yemas de tus dedos , tantear temblorosas en mi piel.
Te ayudo en la  faena de ir desvistiéndome prenda por prenda.
Lentamente , como quien monda una manzana, me  desnudas.
Tomo tus dos manos y las coloco donde más me gusta.
Besa suavemente sus puntas,
Al primer gemido, detente .
Necesitamos una  noche entera  para amarnos.
Es triste desear tanto y no ser más que amantes
furtivos.
La cruda la realidad de doblarte  la edad .
El deseo no conoce de años , solo de piel.